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Las cláusulas de rescisión en el fútbol profesional español

A raíz de algunos movimientos de salida en el fútbol español, ocurridos este verano, mediante el pago de indemnizaciones de salida establecidas en los contratos de trabajo, conviene analizar la naturaleza jurídica y efectos de las llamadas cláusulas de rescisión (buy-out clauses en inglés) y su catalogación dentro del régimen de transferencias regulado por la FIFA.

1. Origen de las cláusulas de rescisión y declive de su utilidad

En el año 1985, cuando el legislador español quiso regular la actividad de los deportistas profesionales, adoptó unanorma, muy novedosa para la época, cuyo fin y espíritu era el de posibilitar que los deportistas pudiesen extinguir suscontratos de trabajo mediante el pago de una indemnización que se tasaría por el Juez de lo Social, o que hubiese pactado previamente con su club empleador.

“Artículo 16. Efectos de la extinción del contrato por voluntad del deportista.
1.- La extinción del contrato por voluntad del deportista profesional, sin causa imputable al club, dará a este derecho, en su caso, a una indemnización que en ausencia de pacto al respecto fijará la jurisdicción laboral en función de las circunstancias de orden deportivo, perjuicio que se haya causado a la entidad, motivos de ruptura y demás elementos que el jugador considere estimable.

En el supuesto de que el deportista en el plazo de un año desde la fecha de extinción, contratase sus servicios con otro club o entidad deportiva, estos serán responsables subsidiarios del pago de las obligaciones pecuniarias señaladas”.

Pues bien, esta norma, que en principio debería haber supuesto que el propio deportista pudiese desvincularse anticipadamente de su contrato de trabajo a cambio de una indemnización razonable (pactada o decidida judicialmente), se ha demostrado como una norma inútil e inaplicable por cuanto los clubes, de facto, han impuesto en
los contratos de trabajo cantidades exorbitantes como pago por cláusula de rescisión, lo que ha conllevado que en la práctica, los jugadores de fútbol (o de otros deportes colectivos), no puedan liberarse de sus contratos hasta la
finalización de los mismos o hasta que su club empleador acuerde su transferencia.
2. Análisis de la cláusula de rescisión y del Reglamento FIFA

Pero ocurre que, en ocasiones, como en el caso de Javi Martinez este verano, a pesar de lo desorbitado de una cláusula de rescisión, un tercer club está interesado en su abono para obtener el traspaso del jugador. En estos casos surge la cuestión de si esta figura de la cláusula de rescisión se amolda al sistema de transferencias del Reglamento FIFA. La cuestión es relevante, ya que si se concluyese que la cláusula de rescisión NO ES equiparable a un transfer, las siguientes problemáticas se activarían :

– Aparte del pago de la indemnización pactada, se deberían imponer sanciones disciplinarias al jugador y al club de destino, si el contrato se extingue en el periodo protegido, ya que el Reglamento FIFA es claro a la hora de imponer estas sanciones en casos de ruptura injustificada y anticipada del contrato.
– No se devengaría mecanismo de solidaridad en favor de los clubes formadores del jugador.
– Fiscalmente, se podría considerar que el pago realizado para obtener la liberación del contrato es una retribución satisfecha por el nuevo club al jugador y que por tanto, éste último debe tributar en el impuesto sobre la renta, lo que en la práctica haría imposible la utilización de las cláusulas de rescisión, ya que el deportista debería abonar a Hacienda en torno al 50% de la cantidad abonada por su nuevo club al antiguo.

a. La estabilidad contractual en el Reglamento FIFA

El Reglamento FIFA sobre el Estatuto y Transferencia de Jugadores, desde el artículo 13 hasta el artículo 18 de su cuerpo regulatorio, aborda “la estabilidad contractual entre clubes profesionales y clubes” donde establece como principio general que un contrato entre un jugador profesional y un club podrá rescindirse sólo “al vencimiento del
contrato o de común acuerdo” (art. 13), para luego abordar los supuestos de terminación anticipada de los contratos, distinguiendo supuestos de ruptura valida (por causa justificada y causa deportiva justificada) y distinguiéndolos de los supuestos de ruptura injustificada del contrato.

El artículo 17.1 del Reglamento FIFA establece que la parte que rompa el contrato (tanto el club de origen como el destino y el propio jugador están facultados a hacerlo como veremos posteriormente) se encuentra obligado a pagar una indemnización que, bien puede pactarse a priori en el propio contrato o, en su defecto, se calculará conforme a una serie de criterios abiertos :

“En todos los casos, la parte que rescinde el contrato se obliga a pagar una indemnización. Bajo reserva de las disposiciones sobre la indemnización por formación del artículo 20 y el Anexo 4, y salvo que no se estipule lo contrario en el contrato, la indemnización por incumplimiento se calculará considerando la legislación nacional, las características del deporte y otros criterios objetivos.

Estos criterios deberán incluir, en particular, la remuneración y otros beneficios que se adeuden al jugador conforme al contrato vigente o al nuevo contrato, el tiempo contractual restante, hasta un máximo de cinco años, las cuotas y los gastos desembolsados por el club anterior (amortizados a lo largo del periodo de vigencia del contrato), así como la cuestión de si la rescisión del contrato se produce en un periodo protegido”.

b. La cláusula de rescisión como pacto de extinción del contrato por mutuo acuerdo. Normativa FIFA

¿Cómo se incardina el supuesto de la cláusula de rescisión, existente cuasi exclusivamente en el ordenamiento jurídico español, en este marco jurídico federativo en el que sólo se contempla la terminación del contrato por (i) cumplimiento de la vigencia del mismo, (ii) mutuo acuerdo (transferencia), (iii) ruptura justificada o (iv) por ruptura unilateral injustificada?

La respuesta la da el propio Reglamento FIFA, que en sus Comentarios a la norma establece que, mediante el pacto en contrato de una cláusula de rescisión, las partes están predeterminando de mutuo acuerdo las consecuencias económicas de la ruptura del contrato, lo que impide que se apliquen las sanciones disciplinarias por ruptura unilateral anticipada del contrato, asimilando este supuesto al de la terminación del contrato de mutuo acuerdo (transfer).

“Sin embargo, las partes pueden estipular en el contrato la cantidad que el jugador pagará al club como indemnización para rescindir unilateralmente el contrato (la llamada cláusula de rescisión). La ventaja de esta cláusula es que desde el primer momento las partes acuerdan la cantidad y la fijan en el contrato. Al depositar esta cantidad a favor del club, el jugador tiene derecho a rescindir unilateralmente el contrato de trabajo. Como con la cláusula de rescisión las partes ha acordado ofrecer al jugador la posibilidad de finalizar el contrato en cualquier momento y sin ninguna razón válida, es decir, también durante el período protegido, no pueden imponerse sanciones deportivas al jugador por rescisión
anticipada”.

Por lo tanto, cabe afirmar que la propia normativa FIFA alude al supuesto de la cláusula de rescisión no como una ruptura anticipada del contrato, sino como un supuesto de extinción de mutuo acuerdo en el que las partes han pactado previamente cual será el importe a abonar al empleador por parte del jugador y/o de su nuevo club, como compensación por su transferencia.

c. Equiparación de la cláusulas de rescisión a un transfer por parte del TAS

La asunción manifestada no queda patente simplemente desde el análisis detallado del marco legislativo y de la doctrina, sino desde la perspectiva jurisprudencial arbitral deportiva.

A estos efectos, deberemos atender a la Jurisprudencia emanada por el tribunal Arbitral del Deporte de Lausanne (TAS/CAS), que es el órgano arbitral en el que se dirimen las disputas relativas al Reglamento FIFA y que es el órgano arbitral de apelación ante cualquier decisión de la FIFA, las confederaciones nacionales o las federaciones
continentales, según lo dispuesto en el art. 66 de los estatutos de la FIFA (La FIFA reconoce el derecho a interponer recurso de apelación ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAD), un tribunal de arbitraje independiente con sede en Lausana, Suiza, para resolver disputas entre la FIFA, los miembros, las confederaciones, las ligas, los clubes, los jugadores, los oficiales, los agentes de partidos y los agentes de jugadores con licencia).

Pues bien, a los efectos de definir la naturaleza de la cláusula de rescisión desde un punto de vista de derecho deportivo, debemos atender al reciente caso CAS 2011/A/2356 SS Lazio vs. CA Vélez Sarsfield & FIFA. Laudo del 28/09/2011, en el que se establece lo siguiente :

“Así, en vista de lo anterior, la CRD llegó a la conclusión que había sido claramente establecido, y no fue impugnado por las partes en esta disputa, que el contrato de trabajo entre el jugador y el club involucrado ha sido terminado en la fecha antes mencionada, es decir, el 27 de abril de 2009 (véase el punto II./20 supra), como resultado del pago de la
suma de 20.000.000 euros para el club en cuestión. (…) La Cámara analiza en primer lugar el artículo 10 punto 3 del contrato de trabajo entre el jugador y el club involucrado. En este sentido, la autoridad de decisión subrayó que esta cláusula de rescisión no debe ser interpretada literalmente, es decir, adherirse sólo a la letra de la cláusula en cuestión,
sino de acuerdo con la teoría que reconoce la intención de las partes, es decir, determinar el sentido que las partes razonablemente pudieron haber querido dar a la cláusula contractual. La CRD puso de relieve el hecho que de acuerdo con esta interpretación, parece probable de acuerdo con el principio de la buena la fe y en vista de la considerable suma de 20 millones de euros prevista en la cláusula en cuestión, que el club y el jugador involucrado previeron la posibilidad de un tercer club que indirectamente interviniere en el pago de la cláusula de liberación en forma subsidiaria
con el fin de contratar los servicios del jugador. (…) En vista del párrafo anterior, la Sala considera que las dos situaciones, es decir, en concreto la que nos ocupa en el presente procedimiento relativo al pago de EUR 20 millones por el demandado, de conformidad con el artículo 10 punto 3 del contrato de trabajo firmado entre el jugador y el club involucrado, y el pago de una suma por un club a otro en relación con una transferencia típica, son similares y tienen las mismas características, ya que ambos constituyen una transferencia acordada entre los dos clubes y un jugador por una cantidad específica para la terminación anticipada de una relación laboral anterior, excepto por el hecho que se diferencian en que el valor de la transferencia se ha acordado bilateralmente en un primer momento, es decir, sin la intervención del club interesado, la parte demandada.

Sin embargo, ésta (el club de destino) dio su acuerdo para el movimiento del jugador, de su traslado, en una etapa posterior, es decir, cuando accedió a firmar con el jugador y pagar el importe de acuerdo con la cláusula pertinente del anterior contrato de trabajo.

En cuanto a las similitudes en los dos primeros casos, la CRD puso de relieve que en ambos casos una suma fue pagada al club anterior del jugador, con el fin de que pueda dar por terminado el contrato de trabajo antes de la fecha de vencimiento contractual con la finalidad de ser transferido al nuevo club. La Cámara también insistió en el hecho de
que la única diferencia residía en el hecho de que en el presente caso, la “compensación de transferencia” se estableció a nivel bilateral y que el demandado no fue consultado en un primer momento, sin embargo, posteriormente libremente ha aceptado y pagado la correspondiente cantidad de 20.000.000 euros para el club en cuestión”.

De conformidad con lo concluido, la misma resolución arbitral prosigue dictaminando que :

“../… A continuación, la Cámara tomó nota de que en el balance, la cantidad de 20.200.000 euros se denomina “valor contractual” y “Adquisición”. Dichos términos indican que la cantidad de 20.200.000 euros, representa una transferencia de la compensación pagada por el demandado al club involucrado. Además, la cantidad de 20.200.000 euros, se menciona en el contexto de otras compensaciones de transferencia, los cuales fueron pagadas por la parte demandada para el registro de nuevos jugadores. Como consecuencia, la CRD llegó a la conclusión que de acuerdo con la redacción de dicho balance, y en el contexto en el que se menciona la cantidad de 20.000.000 euros, dicha cantidad ha de ser interpretada como la suma que el demandado pagó al club involucrado para la transferencia del jugador. En
consecuencia, y en vista de los párrafos anteriores, la CRD decidió que en el presente caso, la activación de la cláusula contractual por parte del jugador (cf. artículo 10 punto 3 del contrato de trabajo) celebrada entre el club involucrado y el jugador, así como la redacción del balance de la demandada, teniendo en cuenta que la suma en cuestión, 20.200.000 euros, fue pagada voluntariamente por el demandado, tiene que ser considerada una transferencia acordada entre el demandado y el club involucrado en el sentido del art. 21 en relación con el anexo 5 del Reglamento. La CRD subrayó que el hecho de que dicha compensación para la terminación estaba prevista en el contrato de trabajo pertinente, como se menciona en el art. 17 del Reglamento, no altera la interpretación de los hechos del presente caso. La Cámara consideró que las circunstancias específicas de este asunto equivalen a una transferencia acordada entre el club implicado, el jugador y el demandado, y que, por lo tanto, el art. 21 en relación con el Anexo 5 del Reglamento son aplicables en este caso, teniendo en cuenta sus especificidades actuales. Subsidiariamente, la Sala sostuvo que si el presente caso no se considera como una transferencia en que el art. 21 del Reglamento y el anexo 5 del Reglamento son aplicables, esto llevaría a interpretar los artículos pertinentes en contra de su sentido y por lo tanto en contra del principio de buena fe. En tal caso, dichos artículos podría interpretarse como contraria a la lealtad que debe observarse en las relaciones jurídicas. No aplicar el art. 21 y Anexo 5 del Reglamento en el presente asunto, sería contrario al sentido que deben ser dados objetivamente a estos artículos. La Cámara sostuvo además que esta opinión es aún más justificada en vista de la ganancia de 20,2 millones de euros del club involucrado tras la salida del jugador para el demandado”.

Las conclusiones del expresado laudo arbitral son clarificadoras de la consideración como transferencia que tienen estos pagos realizados como pago indemnizatorio por la ruptura unilateral anticipada del contrato. Vemos sus características y requisitos y su comparación con el caso expuesto :

a) Se requiere que exista un pacto en el contrato de trabajo que establezca una cuantía indemnizatoria para el caso de la extinción anticipada del contrato. Dicha cláusula equivaldrá a la realización de una transferencia, con la matización de que, consistiendo en una predeterminación del precio de traspaso, no interviene el club de destino: “la Sala considera que las dos situaciones, es decir, en concreto la que nos ocupa en el presente procedimiento relativo al pago de EUR 20 millones por el demandado, de conformidad con el artículo 10 punto 3 del contrato de trabajo firmado entre el jugador y el club involucrado, y el pago de una suma por un club a otro en relación con una transferencia típica, son similares y tienen las mismas características, ya que ambos constituyen una transferencia acordada entre los dos clubes y un jugador por una cantidad específica para la terminación anticipada de una relación laboral anterior, excepto por el hecho que se diferencian en que el valor de la transferencia se ha acordado bilateralmente en un primer momento, es decir, sin la intervención del club interesado, la parte demandada”.

b) El club de destino debe ratificar esa cláusula con la realización del pago: “Sin embargo, ésta dio su acuerdo para el movimiento del jugador, de su traslado, en una etapa posterior, es decir, cuando accedió a firmar con el jugador y pagar el importe de acuerdo con la cláusula pertinente del anterior contrato de trabajo”.

c) Con estas premisas, el pago realizado debe considerarse hecho en compensación por la transferencia del jugador:
“la CRD llegó a la conclusión que de acuerdo con la redacción de dicho balance, y en el contexto en el que se menciona la cantidad de 20.000.000 euros, dicha cantidad ha de ser interpretada como la suma que el demandado pagó al club involucrado para la transferencia del jugador”.

d) El hecho de que el pacto se estableciese en el contrato de trabajo no enerva el hecho de que estemos ante una transferencia: “La CRD subrayó que el hecho de que dicha compensación para la terminación estaba prevista en el contrato de trabajo pertinente, como se menciona en el art. 17 del Reglamento, no altera la interpretación de los hechos del presente caso”.

Conviene por último resaltar que el TAS/CAS otorga a estas cláusulas de rescisión de contratos la consideración de cláusulas liquidadoras de daños (Arbitration CAS 2008/A/1568, M. & Football Club Wil 1900 vs FIFA & Club PFC Naftex AC Bourgas, award of 24 December 2008) y su mencionada prevalencia respecto de cualquier otro criterio a los efectos del eventual cálculo de la indemnización a abonar al club de origen (Arbitration CAS 2009/A/1909 RCD Mallorca SAD & A. v. Fédération Internationale de Football Association (FIFA) & UMM Salal SC, award of 25 January).

Rodrigo García
Socio
LAFFER ABOGADOS



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