cabecera_fiscal

El régimen fiscal de la empresa familiar

El autor reflexiona sobre el régimen fiscal navarro de la empresa familiar, y señala que ‘cojea’ en la protección de aquel que dona en vida participaciones de una empresa familiar.

Tal como tuve oportunidad de poner de manifiesto a Confederación de Empresarios de Navarra en un artículo publicado en su boletín en abril del año 2006, el régimen fiscal navarro de la empresa familiar “cojea” en un aspecto fundamental como es el de la falta de protección de aquel que dona en vida participaciones en una empresa familiar.

No obstante, según se ha anunciado desde el departamento de economía y hacienda del Gobierno de Navarra, el Anteproyecto de Presupuestos de 2008 recoge una serie de medidas fiscales entre las que se encuentra la posibilidad de transmisión de empresas de padres a hijos, a partir de los 60 años, sin tributación.

Sin prejuicio de que sea necesario conocer si esta medida pasa finalmente a completar el régimen fiscal navarro de la empresa familiar y, en su caso, en qué concretos términos, conviene resaltar la necesidad de que bajo la misma se equipare el tratamiento fiscal otorgado al empresario navarro que transmite sus participaciones en una empresa familiar y, el que recibe el empresario que reside en territorio común, favoreciendo de igual modo la continuidad de las empresas navarras.

Las empresas familiares tienen un gran peso específico en la economía y por ello desde hace años se ha ido configurando tanto en territorio común como en el foral un régimen fiscal que evite que el relevo generacional en estas empresas conlleve un coste fiscal de tal magnitud que ponga en peligro su pervivencia. La finalidad del régimen es evitar que los sucesores se vean obligados a vender la empresa o parte de ella para poder hacer frente a la “factura fiscal”.

Así, cuando el relevo generacional sucede mortis causa, tanto la normativa fiscal existente en territorio común, como la normativa navarra, prevén un especial trato en la sucesión de estas empresas.

No obstante, en algunos puestos el citado relevo generacional se produce en vida del empresario. Así sucede, por ejemplo, cuando es voluntad del empresario el jubilarse y su sucesor tiene una edad que permite y hace preferible que la sucesión se produzca en vida. O bien, ante una incapacidad sobrevenida del titular de la empresa que hace no sólo aconsejable sino necesario anticipar el relevo generacional.

Pues bien, es en la fiscalidad asociada a esa donación inter vivos cuando nos encontramos ante una falta de comprensión hacia el empresario navarro por parte del legislador foral.

Así, se cumplen determinados requisitos, el régimen fiscal de territorio común protege tanto al donatario, articulando una reducción del 95 por 100 del valor de lo recibido en el impuesto que grava la donación; como al donante, no considerado que existe una alternación patrimonial en su IRPF.

En Navarra, sin embargo, la donación de una empresa familiar en vida no goza de un régimen fiscal que otorgue al donatario bonificación o exención alguna, lo que supone no reconocer a la empresa familiar ningún trato fiscal diferenciado de cualquier otro bien o derecho.

Esta falta de reconocimiento a nivel fiscal podría tener cierta justificación a nivel cuantitativo, que no por concepto, pues de todos es bien conocido la prácticamente inexistente (0,8 por 100) Tributación en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones en donaciones efectuadas a descendientes.

Sin embargo, no resulta de fácil comprensión que, a efectos del IRPF del donante, únicamente quede protegido el empresario que ejerce su actividad como persona física y dona la totalidad del patrimonio empresarial, y no aquel que es titular de las participaciones de una sociedad a través de la que ejerce la actividad.

Así, estos empresarios navarros, que ejercen su actividad a través de una sociedad mercantil, se encuentran faltos de protección cuando, como donantes de las participaciones de su empresa, con cómo generalmente tienen que hacer frente a una importante plusvalía que se pone de manifiesto en su IRPF con ocasión de la citada donación.

Esta falta de previsión de la normativa navarra del IRPF, provoca que un porcentaje elevado de los casos pueda “frenarse” la transmisión en vida de la empresa únicamente por su elevado coste fiscal, con las implicaciones que ello pudiera reportar para la marcha de la empresa.

Por todo lo expuesto, será esencial que la medida anunciada que recoge el Anteproyecto de presupuestos de 2008 sea finalmente instaurada en el ordenamiento jurídico navarro, cuanto menos en los mismos términos recogidos en la normativa que rige en el territorio común, pues la falta de protección del régimen fiscal vigente puede afectar en muchos casos al desarrollo o marcha de este tipo de empresas familiares navarras.



Uso de cookies

“Utilizamos cookies propias y de terceros que analizan el uso que se hace de nuestra web para mejorar nuestros contenidos y optimizar su navegación. Si continúa navegando por nuestro sitio web, consideramos que acepta su uso. Para cambiar la configuración u obtener más información pinche aquí.

ACEPTAR